春なれや ¡La primavera!

 



春なれや

名もなき山の

薄霞

 

Haru nare ya!

Namo naki yama no

Usu-gasumi.

 

Has spring come indeed?

On the nameless mountain lie

Thin layers of mist

 

¡La primavera!

Sobre un monte sin nombre

suave es la niebla.

 

Otro poema de Bashō, con la traducción al inglés de Buchanan, el segundo de su antología. Mi versión tiene mucho años ya, pero recuerdo exactamente que elegí traducir este texto una mañana de fin del invierno, a primeras horas, cuando, después de terminar el desayuno, las nubes bajas jugaban con las laderas de las montañas que veía desde las ventanas de la sala de mi casa. 

Buchanan elige traducir el primer verso con una interrogación retórica. Para mí, este "Haru nare ya!" tiene el valor de '¡Ya es primavera!', una expresión de asombro y, a la vez, alegría ante un fenómeno esperado, pero igualmente asombroso. En el comentario de la antología que cito, se nos dice que el "monte sin nombre" no adquiere esta condición en el poema por desconocimiento del vate, sino por propia voluntad: es un monte "de cuyo nombre no quiero acordarme..."

Mi elección de "suave" para trasladar el adjetivo "usu-i" ('ligero, delgado'), quizá pueda parecer no muy acertada: "usu-gasumi" es en verdad un compuesto de ese adjetivo y del sustantivo "kasumi" ('bruma, niebla'), compuesto que podemos parafrasear como "la delgado-bruma". Es uno de esas construcciones tan habituales en japonés, pero muy difíciles de verter al castellano. 

El haiku se compone de dos partes: el primer verso, la exclamación del poeta ante la maravilla del retorno de la estación primera del año (en el calendario chino, vigente en al época de Bashō) y, después, los dos versos últimos, formados sintácticamente por ese sustantivo compuesto y un complemento nominal —todo el segundo verso— introducido por la partícula "no" ('de'): 'delgado-bruma de un monte sin nombre'.

Desde el punto de vista musical, la abundancia en el poema de Bashō de aes en las dos primeras líneas (siete), de nasales en la segunda (cinco, de siete consonantes en total) y la repetición de la sílaba "su" en la tercera, me parecen los elementos más destacados. La "u" inicial de "usu" es una vocal murmurada, casi sorda y poco distinguible de la consonante también sorda que le sigue, por lo que, auditivamente, podríamos considerar casi que el verso comienza con una sílaba "su", precisamente como lo hace en mi traducción. Sin duda, Buchanan ha conseguido recoger la aliteración de nasales, en particular de emes. En mi caso, también lo he intentado. No he sido capaz de repetir la de vocales, pero las tres oes acentuadas del heptasílabo creo que producen un efecto estético, si no idéntico, sí de algún valor. 

La foto, tomada a finales del año pasado —cuando, de buena mañana, sali a tirar la basura— muestran las mismas montañas y la misma niebla — dicho sea esto último con permiso de Heráclito—, que me sugirieron traducir el texto. 

 

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