梅が香に Prunos fragantes
梅が香に
のっと日の出る
山路かな
Ume ga ka ni
Notto hi no deru
Yamaji kana.
On sweet plum blossoms
The sun rises suddenly.
Look, a mountain path !
Apunta el sol
por ciruelos fragantes.
¡Mira! Un sendero...
Prunos fragantes
so el apremio del alba,
¡y ese sendero!
Un haiku de Bashō, acompañado de la versión al inglés de Buchanan, que aparece en su selección de cien famosos haiku.
Lo traduje al castellano hará unos quince años. Recuerdo que tardé en encontrar una versión pasable. En la primera recurrí al artificio de alterar el orden de los versos; no acertaba con otra opción para ‘ume’ que “ciruelos”, y eso hacía que me fuera imposible el contener el número de sílabas del primer verso en cinco. Después pensé que quizá en nuestro idioma existiera un derivado del “prunus” latino (’pruno’), fui al diccionario y, como así era, pude mantener el orden original del haiku.
Prefiero esta segunda versión, pero me costó tanto la primera, que no puedo renunciar a ponerla aquí.
El significado literal es más o menos: “Al perfume de las ciruelas (o ‘ciruelos’), de repente el sol sale. ¡Un sendero! (o ‘qué sendero’)” Para mí, además del juego de aliteraciones, lo más complicado es conseguir en castellano el valor admirativo de ‘kana’. Supongo que no se pueden pedir peras al olmo… o al ciruelo…
El significado de las partículas de los dos primeros versos es ciertamente arcaico (y poético) y eso creo que casa bien con el uso de “so” en la segunda versión mía.
No he podido hacer lo que Buchanan sí consigue magistralmente: reproducir la aliteración de dentales del segundo verso de Bashō —ni las tres oes— así que, en la traducción, lo he sustituido por una de labiales y líquidas. Sin embargo, mi tercer verso, compuesto exclusivamente por consonantes dentales, es similar en ese aspecto a aquel segundo de Bashō.
La foto la tomé en una arboleda, no de un sendero de montaña, sino cerca de mi casa, a finales de febrero de este año.

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