El Tormes todo トルメスを

 



El Tormes todo

intenta pintar Turner.

¡Bruma del alba!

 

トルメスを

ターナー描いた

朝の霧

 

Torumesu wo

Taanaa kaita.

Asa no kiri !

 

Hace unos días mi buen amigo de la adolescencia, Jesús Macías, un excelente fotógrafo, compartió en su página de Facebook (https://www.facebook.com/jesus.maciasmartin.5la instanténea que aquí se ve. Enseguida le respondí: "Esto es un Turner, ¿no?" Para mí Turner, junto a Velázquez, es el más grande pintor de la historia: si el español logró algo tan imposible como pintar el aire, nadie como el genial inglés nos enseñó qué es de verdad la luz.

Jesús me contestó: "Muy bien Santi, un Turner en el Tormes". La aliteración de dentales, tes y erres, entre Turner  (leído como [tárner]) y Tormes —además del contraste entre las sílabas tar tor— me llevó a escribir un haiku. 

El objetivo, en los primeros dos versos, era buscar esa aliteración de dentales y de sílabas to y ta, en la medida de lo posible acentuadas. Como se ve, excepción hecha de dos labiales, la eme de Tormes y la pe de pintar, no hay más que dentales en esas dos líneas. 

Continuar con el mismo juego aliterativo en el tercer verso pensaba que habría hecho pesado el poema, así que elegí aquí el de labiales y líquidas, dos bes, una emeademás de dos eles en coda silábica, más una erre, que se puede considerar eco de las de Tormes, pintar Turner. La oscura u tónica de bruma —la única u del poema—, acompañada de las tres aes, luminosas, produce, pienso, un efecto de misterio, como el del contraste de las sombras, dentro de la luz, de la fotografía de Jesús. 

Después de leerlo varias veces, de lo que estoy más contento es del contraste entre la música de las dos partes del poema, entre las consonantes agudas (dentales) de los dos primeros versos y las graves (labiales), del tercero, lo que da un carácter dinámico a esas dos primeras líneas y uno más reposado a la tercera.

Ahora había que traducir al japonés el haiku, labor ingrata, como ya sabía por experiencia. Nomalmente escribo los haiku en el idioma nipón y los traduzco al castellano, lo que siempre me da mejor resultado. 

La primera dificultad es incluir Tormes Turner en los poemas: no existen líquidas ni silbantes en coda silábica en japonés, por lo que Tormes se convierte en Torumesu. Además, las erres de Turner se interpretan como alargamientos de vocales, así que nos queda como Taanaa. En definitiva: sustantivos demasiado largos para hacerlos encajar en el conteo silábico de los haiku

Como dice el pintor Antonio López en El sol del membrillo: "[En el arte] hay que aprender a renunciar". En la traducción del haiku, también; así que, en el primer verso, renuncié al todo y en el segundo al intenta. 

La traducción literal de pinta Turner habría quedado, algo así como Taanaa ga kaku, que son exactamente siete sílabas; pero el resultado sonoro me parecía demasiado plano. La forma en pasado Taanaa ga kaita, la veía más eufónica, porque me permitía repetir, en la versión japonesa, la aliteración de dentales de la española. El problema es que entonces me pasaba en una sílaba... Recordé que, en la poesía antigua, las marcas de sujeto y tópico son opcionales, enfáticas incluso, por lo que es lícita y no agramatical la frase Taanaa kaita. De hecho, el suprimir la sílaba ga (con pronunciación nasalizada en la dicción formal, algo que me suena desagradable), me parecía una ventaja, porque era la única oclusiva sonora y no podía aliterar con nada, sino solo estar ahí molestando... Estuve tentado a usar la forma arcaica kakita en lugar de kaita, como de verdad habría escrito un poeta del Man'yōshu o de por ahí, pero eso ya sí que me parecía pasarme de listo varios pueblos...

Traducir alba era complicado. Las tres opciones que se me ocurrían —akebonoyoake y akatsuki— eran demasiado largas, así que, con dolor, me decidí por asa ('mañana'). 

El resultado final no creo que sea tan malo. En el original castellano no hay ninguna consonante velar; en la traducción japonesa hay dos kas, las de kaita kiri. Creo que, no obstante, hacen un buen juego sonoro. Es un poco difícil encontrar en japonés oclusivas labiales —que no sean préstamos, como la de pan, por ejemplo—, porque la mayor parte de las pes desaparecieron más o menos en el siglo VIII, cuando evolucionaron a h, f o w (como son los casos de de hana 'flor', Fuji o kawa 'río'), y las bes nunca han existido, ni siquiera en protojaponés, más que en posición interior de palabra; así que buenan seas estas dos velares...

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